Conversión de chimenea de gas a leña: errores a evitar

La conversión de una chimenea de gas a una de leña se está volviendo popular hoy en día debido a la simplicidad que puede ofrecer a los propietarios de viviendas. Las chimeneas de gas proporcionan toda la estética de una chimenea real, menos algunas de las molestias de funcionamiento de un accesorio de leña. Se puede lograr fácilmente una llama auténtica con solo presionar un botón, y los registros de cerámica imitan convincentemente la apariencia que todos aman. Sin embargo, todavía hay algunas ventajas en las chimeneas de leña que están impulsando a las personas a hacer el cambio.

Nada puede superar la experiencia de ver, oír y oler un increíble fuego crepitante durante las frías noches de invierno. Estas sensaciones son muy terapéuticas para algunos, y aunque este ambiente puede ser simulado, en general todavía palidece en comparación. Una chimenea de leña también puede ser más ecológica si no se usa en exceso. Las chimeneas de gas necesitan propano o gas natural para encenderse y, en última instancia, este no es un recurso perpetuamente sostenible. La madera se puede reponer fácilmente, por otro lado, siempre que seamos conservadores al respecto.

Sin embargo, independientemente de las razones exactas para reemplazar su chimenea de gas, hay algunos errores comúnmente cometidos en este proceso que debe conocer y tener en cuenta.

1. No obtener un permiso o verificar los códigos de construcción

Siempre consulte con las regulaciones locales de construcción para obtener un permiso adecuado para convertir su chimenea a leña. Si bien su hogar puede estar configurado adecuadamente para una instalación de gas, es posible que le falten una o dos cosas para una chimenea de leña; Hay reglas que deben seguirse al instalar chimeneas, pero aún se aplicarán para realizar una conversión. Es vital verificar antes de invertir tiempo, esfuerzo y dinero; de lo contrario, puede terminar pagando una multa considerable e incluso más para corregir las violaciones de su código.

2. No alineando la chimenea

Asegurarse de tener una chimenea es obvio para tener una chimenea de leña, y dado que es muy costoso construir una, es probable que ni siquiera considere esta conversión si aún no tiene una. Sin embargo, dado que no todas las chimeneas de gas necesitan una chimenea para funcionar, es muy posible que la suya no se haya utilizado durante mucho tiempo y ya no esté debidamente revestida.

Siempre solicite a un profesional que inspeccione la chimenea, y luego haga arreglos para que le coloquen un revestimiento nuevo si es necesario.

3. No tener la chimenea inspeccionada

La chimenea tiene una función importante porque extrae humos y humo del interior de la chimenea para ventilar hacia afuera. Si la chimenea no se ha instalado correctamente, los gases tóxicos de la combustión pueden inundar su hogar. Según los estudios, la proporción de muertes entre la inhalación de humo y las quemaduras es de 2: 1, lo que significa que por cada tres víctimas del fuego, dos mueren por inhalación de humo mucho antes que cualquier otra cosa. Además, alrededor del 60 al 80 por ciento de las víctimas de incendios mueren por inhalación de humo. Por lo tanto, es muy recomendable que un profesional inspeccione su conducto de humo, mucho antes de comenzar el cambio.

En conclusión, la conversión de gas a madera ofrece muchas ventajas, incluido un menor riesgo de fugas de gas fatales en el hogar, una fuente de combustible ligeramente más sostenible en algunos casos y una estética más natural para quienes lo disfrutan. Sin embargo, es extremadamente importante que realice esta conversión con cuidado para evitar que ocurran accidentes. La principal preocupación para los usuarios de la chimenea siempre debe ser la seguridad de todos en el hogar.

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